En el libro de León Hernández, Perfectopía, nos muestra un futuro donde los ciudadanos se encuentran en la tesitura de realizar su voto de forma obligatoria de modo que dependiendo del voto realizado le tocara vivir de acuerdo a su voto.
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sábado, 13 de diciembre de 2014
¿Y si Votamos Ya?
De esta manera, los votantes de una opción comunista, por ejemplo, les tocará vivir de acuerdo a ese sistema, los votantes ecologistas, de acuerdo a sus ideas, etc.
Inspirado en esta idea me propongo hacer un pequeño juego intelectual. Nos vamos a imaginar que tenemos la posibilidad de realizar esa votación tras la cual nos tocará vivir de acuerdo al voto realizado. Seguiré las opciones que aparecen en Perfectopía, Libre, Tradicional, Naturista, Planificados y Semiplanificados pero con realidades actuales, existentes en este mismo momento.
Si votas Planificado tienes,
- Corea del Norte.
- Cuba
- Bielorrusia
Si votas Semiplanificados tienes,
- Venezuela
- Argentina
- Grecia.
Si Votas Naturalista tienes ,
- Pueblo Bosquimano,
- Indígenas del Amazonas,
- Nómadas de Mongolia.
Si votas Tradicionalista tienes,
- Vaticano,
- Arabia Saudita,
- Territorio Talibán.
Si votas libre tienes,
- Gibraltar,
- Suiza,
- Bahamas,
- Singapur,
- Hong Kong,
- New Hampshire,
- La República Independiente de tu Casa, con tus normas, y sola mente las tuyas.
Es un simple juego mental. Imagina que debes votar, estas obligado a ello, y dependiendo lo que votes, vas a vivir de acuerdo a ese voto. ¿Te consideras comunista? ¿De ideas socialistas? ¿O eres más de los verdes y ecologistas? ¿Conservador tal vez? De acuerdo a lo que elijas tendrás una vida u otra.
jueves, 16 de enero de 2014
ARMAS PARA LA BATALLA
Nos
encontramos en una guerra. Es una guerra dialéctica, en el plano de las ideas,
los argumentos, la ideología, en la academia y en la calle, entre las
publicaciones y los medios de comunicación masiva.
Esta
guerra no la empezamos nosotros, los amantes de la libertad. La iniciaron
ellos, los que no pueden o no quieren vernos libres, los que les molesta que
seamos adultos, responsables y sobre todo libres.
Esta
guerra se caracteriza por unos ataques y argumentos dialécticos que, paradójicamente,
son pueriles e inconstantes por un lado, pero que calan muy hondo en la opinión
pública general, y en ciertos sectores de manera muy particular, como el
colectivo de estudiantes universitarios, o el de empleados públicos.
Y es
este campo donde la batalla siempre se ha perdido, se lleva perdiendo desde que
en 1848 se publicara El Manifiesto Comunista, y perder esta batalla ha
provocado en última instancia que se produjeran mas de cien millones de
muertes.
Existe
un bastión dónde sí hemos ganado, y de dónde no podrán echarnos. Es el campo de
la argumentación científica y académica. En economía no sólo hemos vencido a
Marx y sus estúpidas ideas de El Capital, sino que además hemos refutado con
argumentos y hechos las ideas
perniciosas del Keynesismo. En filosofía, en ciencias políticas o sociales,
nadie puede hacernos perder nuestro gran valor, La Libertad, porque nosotros no
hacemos de ella simple teoría, sino que la llevamos a la práctica siempre que
podemos.
Pero
nos queda un campo dónde esta guerra la llevamos perdida. Es el campo de la
opinión pública (repito) y lo perdemos porque no disponemos, o no hemos podido
disponer, o no hemos querido, consciente o inconscientemente disponer de las
armas adecuadas para esta guerra. Nos
falta ganar a la opinión pública, a los jóvenes ofrecerles iconos que les
inspiren y les haga surgir todo lo bueno que lleva dentro (verdaderamente es
lamentable que muchos piensen que Che Guevara sea un gran hombre solo porque
sale en camisetas, y no conozcan nada de su historia verdadera).
Nos
falta ofrecer a trabajadores, a padres de familia, a mujeres profesionales,
solteras o casadas, madres o no, nos falta ofrecer a ciudadanos de a pie
verdaderas referencias e ideas y conceptos sencillos que, inspirados en la
verdad que proclamamos, vayan calando poco a poco en sus mentes, y lleguen al
mismo convencimiento nuestro de que lo mejor y único que es necesario para
nuestro mundo y nuestra especie, es la Libertad.
Quizás
a muchos esta idea le produzca cierto reparo, pero permítanme darles un
argumento final y definitivo (al menos para mí). Imaginemos que somos
empresarios y hemos creado un producto de una gran calidad, que en el mercado
podría vencer a otros productos, pero debido a la publicidad que usa la
competencia y a la ausencia de la misma por parte nuestra, nuestro producto, que es el mejor,
no es usado por el mercado potencial. Eso es lo que nos pasa a nosotros.
Tenemos el mejor de los productos, pero la peor de la publicidad. Y nuestra
victoria en esta guerra, en esta batalla, pasa ineludiblemente por vencer en
este campo.
Juan J. Rodríguez
@rincoadeje
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